Un astrónomo defendió a un hombre inocente

Un astrónomo defendió a un hombre inocente acusado de homicidio.

Éste, en su defensa, sólo afirmaba haber visto al verdadero asesino huir tras el delito.

– “¿A qué distancia estaba usted de él?”, le preguntó el juez.

– “A unos cien o doscientos metros”, pero no le creyeron.

El delito se cometió de noche y en zona oscura; era imposible haberle visto.

El astrónomo leyó por casualidad la noticia en el periódico y aplicó sus conocimientos. Con la fecha de los hechos descubrió que, precisamente aquel día, la noche había sido clara por la luna llena y despejada de nubes. El acusado, por lo tanto, podía haber visto sin problemas a doscientos metros o más. El tribunal aceptó el testimonio del astrónomo y cuando el acusado, ya absuelto, le dio las gracias, el astrónomo dijo lacónicamente; “he hecho lo que está escrito en el evangelio, como Juan Bautista di testimonio de La Luz. También nosotros hemos de aprender a ver más allá de La Luz de la razón, porque el peligro es ver sólo aquello que queremos”.

Jn 1,6-8.19-28.