Carta de Jueves santo de nuestro cura don Antonio

A todos los feligreses de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario: Paz y Bien.

Queridos feligreses y amigos:

En este día, conmovedor y entrañable, de Jueves Santo, quiero dirigirme a todos y cada uno de vosotros con mis mejores deseos de salud y ánimo, deciros que hoy al celebrar los Oficios, la Misa de la Cena del Señor, en la Patena tengo especialmente vuestros nombres y rostros.

Es verdad que el Jueves Santo es un día muy especial; el Señor adelanta su entrega y quiere quedarse con nosotros entregándose siempre, por eso se hace Pan, y en esa sencilla apariencia nos significa su presencia real, nos hace contemporáneos suyos. Hoy el Señor instituye la Eucaristía, para estar siempre con nosotros: el sacrificio de la Cruz lo anticipa y lo convierte en el mayor acto de amor. ¡Cómo el Señor que da su vida por nosotros quiere transformar todo acto de desamor y de traición en el amor más grande! En la Eucaristía nos regala también el sacerdocio ministerial. El Señor Jesús, con amor de hermano, elige a hombres, a quienes quiere, para que le representen y personifiquen en medio de su pueblo, adquirido con su Sangre, y sean testigos de su misericordia en medio del mundo, como Él fue Testigo fiel y veraz de la misericordia del Padre.

Unidos el P. Pepe Morales y un servidor damos gracias a Dios por el ministerio sacerdotal que recibimos, y lo ejercemos al servicio de vuestra fe, para ayudaros a ejercer vuestro sacerdocio bautismal, es decir, la ofrenda de los gozos y fatigas, alegrías y tristezas, ansiedades y esperanzas de cada día al Señor; y todos los trabajos y esfuerzos, para gloria de Dios y nuestro bien, que toda nuestra vida nos aproveche para la salvación que Cristo nos regaló en su Pascua. ¡Que grande es para un cura su parroquia y el servicio pastoral, es la razón de su vida y no hay mayor razón! Hoy es un día de dar gracias a Dios por vosotros y por poder serviros desde nuestra pobreza, ¡que alegría ser vuestro cura!  De todo corazón os pido que me perdonéis cuando no os sepa servir y querer, o no esté a la altura como cura vuestro; y os pido que recéis por mí.

Sabéis que el P. Pepe, después de su vida en África, en Mali, ahora su alegría es nuestra Parroquia del Rosario y su trabajo con inmigrantes en Roquetas. ¡Gracias, hermano Pepe, por tu afecto siempre tan delicado y tu cercanía con todos!

Con toda razón el Jueves Santo es el día del Amor Fraterno. La entrega de nuestro Señor, no nos deja indiferentes. Su Amor no puede pasar desapercibido. Conocer a Jesús, y amarlo como Señor es amarlo en los hermanos, a su estilo y manera. Ya sabéis cuál es su manera… quitarse el manto, tomar postura de esclavo, lavar los pies de sus discípulos; es el Maestro que enseña con el ejemplo -¡cuánto necesitamos hoy de esa actitud!-, y que ha hecho de su vida un servicio auténtico, amor de servicio que en la Cruz es amor de Pasión. Esa es la Caridad: vivir con gratitud el amor del Señor que da su vida por nosotros en los hermanos que lo necesitan, pero con gestos concretos, sin miedo a lavar los pies, con actitud de siervos no de señores, con la humildad de quien ve el rostro de Cristo en el hermano, cirineos que ayudan a llevar la cruz que nunca esperaban que podrían llevar, verónicas que enjugan rostros de tristeza y hacen brillar la esperanza en los ojos de quien sufre, otros “cristos” que no se miran a sí mismos sino que ven hermanos en los demás sin importarles ninguna condición. Esto es lo que quiere el Señor de nosotros, de cada uno según su vocación. Que sea nuestro estilo de vida.

Cuántos, tal vez sin saberlo, están viviendo la Caridad estos días: sanitarios que se la juegan con las condiciones que sean, servidores públicos y autoridades, trabajadores de limpieza para que todo vaya mejor, empleados o empresarios de primera necesidad, la familia de agricultores y transportistas, personal de nuestra residencia de mayores al cuidado de los ancianos, dándolo todo por ellos, todos los que en estos días de riesgo estáis sirviendo nuestro pueblo y en tantos lugares… aunque algunos no lo supierais eso es la Caridad, os pido que lo hagáis por amor a Dios, que da siempre el ciento por uno. Gracias por la generosidad de vuestras vidas que ahora demostráis más que nunca.

Desde estas líneas, hoy Jueves Santo, un abrazo al Equipo de Cáritas, no sólo vosotros, sino todos, porque llevar y servir el Pan de la ternura de Dios, es lo que tiene que hacer una parroquia y cualquier cristiano, es vivir la Eucaristía que celebramos, pero vosotros sois el rostro más visible, no sólo porque dais… sino porque queréis servir a los hermanos, os duele el sufrimiento de las personas y queréis dignificarlas… ¡Gracias por vuestros servicios y vuestras iniciativas!

El Viernes Santo nuestra mirada y corazón se dirigen al Crucificado, que no tiene aspecto humano… dolorido y ensangrentado, curtido en el sufrimiento aprendió a obedecer porque lo suyo era hacer la voluntad del Padre por eso amó a los hombres hasta el extremo. Adoremos el Crucificado. Mirad despacio mañana a Cristo en la Cruz. Sacad delante de la Cruz, donde está Cristo, la procesión que va por dentro (zozobra, miedo, incertidumbre, desazón, soledad…), Él en la debilidad de la Cruz es sabiduría y fortaleza, no confiéis en otras seguridades…, entregar a Él vuestro vía crucis pero con cercanía, acortar distancias con Cristo Crucificado para oírlo y sentir ese Corazón abierto que late por cada uno de nosotros… No estéis lejos, ver a Dios en la Cruz es la prueba de Su amor. Escuchadlo…, prestad atención…Pero insisto, desde cerca, y si alguien se viera o se sintiera lejos, que se acerque y se deje abrazar, que tiene un Crucificado que le espera y hace nueva la vida de cada uno.

La Virgen María no tenía distancias con Jesús, era silencio y cercanía, vamos a estar al pie de la Cruz, con Ella, para recogerlo en casa, y estar “confinados” con Ella como discípulos de ese Crucificado aprendiendo de Él cada día y cada hora, porque cada hora de nuestra vida es la hora de más amor. Os invito a que pongáis a cero las horas de tibieza que en cualquier rincón del corazón pueda haber, no merece la pena, ¿verdad que no?

No puedo terminar esta carta sin enviarle un abrazo muy especial a la Cofradía de la Virgen de los Dolores de nuestra Parroquia, ¿qué os voy a decir? Ánimo que la mejor salida está por venir… y podéis aprender mucho en esta Semana Santa “desde dentro”. ¡Al cielo el corazón… a ésta es! Y mi saludo a las Hermandades de Pasión del municipio de Roquetas en este tiempo difícil, recio que diría Santa Teresa. Saquemos bien y hagamos de nuestras hermandades, de todas, talleres de misericordia para servir el Pan de la ternura de Dios.

Reza por vosotros y os quiere, vuestro cura

Antonio de Mata Cañizares.