Archivo de la categoría: Reflexiones

¿Qué hago con mis sentimientos más salvajes? 

En medio de mis conflictos y dudas, si actúo movido por el amor, haré lo correcto.

Dios necesita mis fuerzas humanas para entregar su amor a los hombres. Me dice que si me mantengo unido a Él y pido lo que deseo se realizará. Si guardo las palabras de Dios daré fruto, tendré vida y paz. Si soy dócil a su voz Dios hará milagros conmigo.

Porque Dios construye sobre mi naturaleza débil y caída. No desprecia nada de lo humano que hay en mí.

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¿Censurará Facebook la Semana Santa?

“No permitimos anuncios con contenido ofensivo o sensacionalista, incluyendo anuncios que representen violencia o amenazas de violencia”

Que Facebook ha censurado obras de arte –desde estatuillas de fertilidad del Paleolítico a fotografías icónicas del siglo XX– no es precisamente noticia. Sin embargo, ahora hay indicios concretos de la censura que la mayor red social del mundo ejerce sobre algunas de las imágenes cristianas más tradicionales.

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Expresiones que tienen origen bíblico: “Sembrar Cizaña”

Descubre esas expresiones que utilizamos desde nuestra más tierna infancia. Algunas están tan asentadas en nuestra cultura que no sospechamos que pudieran tener un origen bíblico.

Quizás a algunos esta expresión les traiga a la mente la comedia del francés Claude Zidi, La cizaña, estrenada en 1978 y en la que Louis de Funès y Annie Girardot daban vida con mucho humor a una pareja llena de discordia. Otros recordarán que La cizaña es también el título del decimoquinto cómic de Astérix (1970), en el que los irreductibles (y pendencieros) galos entran en conflicto interno por las artimañas del romano Tulius Detritus, enviado del César a la pequeña aldea para volver a los aldeanos los unos contra los otros y así dividir para poder conquistar.

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La “delgada línea roja” entre justicia y venganza  

¿Cómo saber si lo que deseo es hacer justicia o tomar venganza?

El Diccionario de la Lengua Española (DLE) les define de la siguiente manera:

Justicia: Principio moral que lleva a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Derecho, razón, equidad.

Venganza: Satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos. Castigo, pena.

Hay una ligera y delicada línea entre ser justos o vengativos; entre tomar venganza -actuar desde el miedo-, movernos incitados por una conducta primitiva que nos invita a dañar a alguien que nos hizo daño o hacer justicia y actuar buscando el Bien desde el Amor, así con mayúsculas.

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La piedra filosofal

La piedra filosofal existe. No es un sueño romántico. Y es de fabricación casera. ¿Que cómo se fabrica?

Cuando alguien preguntó a Kazantzaki por qué amaba tanto a San Francisco, respondió:

«Lo amo porque su alma, a fuerza de amor, ha vencido a la realidad -lo que los hombres privados de alas llaman “la realidad”: el hambre, el frío, la enfermedad, el desprecio, la injusticia, la fealdad, y ha logrado transformarla en un sueño alborozado, tangible, más verdadero que la misma verdad. San Francisco había encontrado el secreto que los alquimistas de la Edad Media buscaron en vano: el secreto para transformar el metal más vil en oro puro.

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El elefante encadenado

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba eran los animales. Me llamaba poderosamente la atención, el elefante. Después de su actuación, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. La estaca era un minúsculo pedazo de madera, apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal, capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría con facilidad arrancar la estaca y huir. ¿Qué lo mantiene? ¿Por qué no huye?

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La fantasía de una vida “soñada” me impide vivir el presente

Lo que puede llegar a hacer extraordinario a nuestro trabajo, no es lo que hagamos, sino el amor que pongamos en hacerlo. Dios suscita santos que hacen grandes cosas, como santa Teresa de Calcuta o san Juan Pablo II, pero también necesita santos anónimos, santos de lo pequeño, santos de lo cotidiano. Podemos darle sentido a un trabajo completamente rutinario mediante el ofrecimiento del mismo a Jesús para que saque de él muchos bienes, para nosotros y para el mundo.

La verdadera generosidad consiste en dar sin contar

Un pequeño acto de generosidad, como querer arrancar una sonrisa a un ser querido, dar una alegría a un extraño, no cuesta nada. Sonreír en la calle a un desconocido, dar un cumplido a un amigo, mirar a los ojos a quien nos habla, decir “hasta luego” y “que tenga un buen día” a quien nos mira detrás de un mostrador, son pequeños actos de caridad que pueden cambiar el día a alguien.

Estos gestos, como son menos notorios, no solo mejoran la vida de los demás –cosa que hacen– sino también la propia. No quiere decir que tendremos más cosas, ni siquiera que, por tratar bien a otros lograremos que los demás nos traten de la misma manera. No se trata de encarnar el popular axioma de “dar para recibir”. Porque quizás no recibamos nada, al menos nada que se entienda de esta manera. Pero eso no significa que no obtengamos nada a cambio, si nos percatamos de que al dar lo que tenemos, aunque no sea mucho, crecemos en virtudes. Humildad, al no pretender grandes acciones, sino apenas ayudar a levantar los papeles que volaron a un desconocido. Paciencia, al escuchar la misma historia que sabemos que al vecino le encanta contar. Generosidad, al dar sin contar, como el tendero del video.