Érase una vez…

En una ocasión un hombre hablaba con Dios y le reclamaba diciendo: – Señor si tu eres creador de todas las cosas maravillosas del mundo, ¿Por qué permites tantas injusticias, tanta hambre, tantas guerras? ¿Por qué no envías a alguien para que intervenga y pueda servir como agente de cambio, para hacer de este mundo un mundo mejor?

Dios mirándolo fijamente a los ojos y con voz paterna y dulce le dijo:- Sí he tenido en cuenta todo lo que tú me reclamas hijo… por ello te envié a tí.