Escultor de fama mundial, sin fe, se reía de quienes rezaban con sus imágenes, hasta que se bautizó

Sus esculturas están hechas de metal reciclado y trabaja también en un arrecife artificial

El pintor y escultor indonesio Teguh Ostenrik es conocido en todo el Sudeste Asiático y también en Alemania, donde ha vivido varios años y donde se casó con una alemana.

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Su obra incluía antes todo tipo de temáticas, como desnudos en escultura y pintura que llamó “kamasutra femmes” (mujeres de kamasutra) entre otros. A la vez que hacía este tipo de arte, Teguh también se dedicó a tallar esculturas de temática cristiana para templos católicos, incluso antes de ser bautizado, según cuenta CatholicStories.

En 2005 aún no era persona de fe, pero explicaba que ya había sentido algo trabajando en la escultura colgante del Cristo sin cruz, resucitado, de Santa María de los Ángeles (www.stmary.sg), en Bukit Batok.

De familia musulmana

El Jakarta Post explicaba ese año que Teguh se formó en una familia de origen musulmán muy abierto. Su padre, policía, lo llevó a conocer mezquitas, iglesias y templos hindúes.

De niño acudió a una escuela católica. Para trabajar para los franciscanos en Bukit Batok estudió algo sobre la figura de San Francisco: esculpió el Cristo, imágenes de la Vurgen, ángeles y santos franciscanos junto al columbario donde están las urnas de los difuntos. Su trabajo allí en 2004, explicaba fue “como una intervención divina” que restauró sus energías.

En 2009 decía en otra entrevista que el arte es como la religión. Y añadía: “Si eres creativo, creas tu propio dogma. Si no lo eres, necesitas un dogma de otra gente”. Él tenía cierta espiritualidad, bastante crítica, pero ninguna religión.

Un trozo del Muro de Berlín en Yakarta

Su fama llegó también a Europa, más concretamente a Alemania, Berlín, de dónde ha cogido varios trozos del famoso muro para llevarlos a Yakarta, su ciudad natal. Conoció a su esposa en Colonia y vivió en Alemania unos años.

Otra de sus obras más conocidas se encuentra en Singapur. Consiste en un Cristo triunfante hecho de metal que alza sus brazos por encima de la congregación en la iglesia de Santa María de los Ángeles (www.stmary.sg), en Bukit Batok.

Según él, el cuerpo dañado es el símbolo de los más de 500 latigazos recibidos por Jesús antes de ser crucificado.

Llorar sin saber por qué

Para el artista, esta fue la primera expresión de Cristo en su arte. Esta obra se convirtió, de hecho, en el catalizador de su búsqueda de lo divino. Siguiendo esta serie de encargos realizó también las catorce estaciones del Vía Crucis.

Posteriormente explicó al diario de la diócesis de Singapur que en esta época, cuando hacía bocetos de la Virgen María para la Piedad (que es la decimotercera estación) a las cuatro de la mañana, comenzó a llorar por causas inexplicables. Algo estaba pasando, y ya entonces entendía que era algo divino, que relacionaba al hombre creativo con el Creador.

Solo años después dio el paso. El detonante fue su mujer. Explica que estaba sentado cierto día con su mujer en el jardín de su casa, al sur de Yakarta, cuando ella mencionó de repente que quería convertirse al catolicismo.

Dice Teguh se sintió como si alguien le hubiera dado una bofetada en la cara. Más tarde, el mismo confesó que en ese momento estaba barajando la idea de hacerse cristiano.

Durante un tiempo no confió a nadie sus inquietudes religiosas. Pero el sentimiento fue madurando y acabó bautizándose en la Pascua del 2011.

“Ahora soy una herramienta del Espíritu Santo”

Desde su bautismo, Teguh continúa experimentando un profundo cambio en su ser y su aproximación al arte. Antes de ser católico, le hacía gracia visitar la iglesia de Santa María de los Ángeles de Singapur y ver a la gente rezando ante sus esculturas por toda la parroquia, sin saber que habían sido hechas por un no creyente.

Por supuesto, los franciscanos lo sabían y no les importaba. Ponían el ejemplo del dominico Pierre Marie Alan-Couturier, gran patrocinador del trabajo del agnóstico Henri Matisse o el no creyente Le Corbusier. Pero no sabían que esa Pasión que Teguh había diseñado le había hecho llorar y pensar.

A la escena le acompaña un pensamiento diferente ahora. En cierta manera, Teguh siente que ha vuelto a casa. Ahora, cuando trabaja, sus manos están, como él mismo dice, “guiadas por una fuerza espiritual”. Ha aprendido a rendirse al Señor. “Ahora soy una herramienta del Espíritu Santo”, ha dicho.

Buenas obras a todos los niveles

Como pintor y escultor, realizar “buenas obras” se ha convertido en algo literal para él, y las utiliza en todos los rangos y escalas. Hace poco, lanzó una línea de cruces de acero inoxidable de 30 centímetros de altura para financiar la construcción de una iglesia.

Por otro lado, ha construido también un Cristo de 5 metros en una iglesia católica de Cilangkap, San Juan María Vianney, en Yakarta. Utiliza materiales de desecho, óxidos… como Cristo, la “piedra desechada”, el siervo torturado que casi no parecía humano, como profetizaba Isaías.

Teguh también ayuda a la naturaleza a través de sus proyectos. El Cristo de Cilangkap fue realizado con chatarra. El uso de este material alude a los humildes orígenes de Cristo. También es un reflejo indirecto de como la sociedad actual genera una cantidad masiva de desperdicios, como denuncia el Papa Francisco.

Sin embargo, una de sus obras más populares es el arrecife ARTificial, en Lombok, Indonesia, que comenzó en 2014. Teguh está construyendo un conjunto de enormes esculturas de metal en el fondo del mar electrificadas con un voltaje muy bajo. Según se vayan depositando los minerales necesarios, se creará un arrecife artificial poco a poco. En las zonas más antiguas, ya habitan peces barracuda, grandes depredadores, lo que significa que ya hay comida, ya hay vida, dice. Utilizando la naturaleza, el arte y la ingeniería, Teguh ayuda a la naturaleza y a Dios en su creación.

Pese a lo que decía en 2009, aunque hace ya siete años que es cristiano, su creatividad no ha dejado de crecer.

Poli Sanchiz