La fantasía de una vida “soñada” me impide vivir el presente

Lo que puede llegar a hacer extraordinario a nuestro trabajo, no es lo que hagamos, sino el amor que pongamos en hacerlo. Dios suscita santos que hacen grandes cosas, como santa Teresa de Calcuta o san Juan Pablo II, pero también necesita santos anónimos, santos de lo pequeño, santos de lo cotidiano. Podemos darle sentido a un trabajo completamente rutinario mediante el ofrecimiento del mismo a Jesús para que saque de él muchos bienes, para nosotros y para el mundo.