El tañer de campanas, su significado, su nombre, su función

¿Quien escuchando el tañer de campanas podría decir su significado?

El tañer de las campanas eran el reloj de mano de nuestros abuelos, por el toque sabían en que hora vivían. Las campanas eran el sistema de alarma cuando había un peligro. Las campanas eran el despertador y su toque ponía fin al día. Reunían a los vecinos a las asambleas y anunciaba las fiestas. Todo un sistema de comunicación a distancia sin cables.

Como todo sistema de comunicación tiene un código, tantos toques es esto, a tal velocidad es aquello, si va más lento lo otro. Este lenguaje era aprendido por los niños desde pequeños.

Explicar cuales son los toques de campanas es algo difícil de hacer por escrito. Veamos, primero hay que diferenciar entre los sones que corresponden a las autoridades religiosas y los toques que eran responsabilidad de la autoridad civil.

Había toques a la oración. Primero para los mojes en los monasterios de la edad media y luego en las parroquias mascaban el tiempo. El inicio del día, su mitad y su fin.

Había toques civiles. Eran responsabilidad del concejo. avisaban a fuego, a perdidos, a agrupación de ganados comunales, al propio concejo, invasión, llegada del señor, etc.

Toques para misa o días festivos. Todo un calendario laboral con los días festivos a lo largo del año.

Toques de difuntos. Avisan de la pérdida de un miembro de la comunidad e incluso podía saberse si era hombre, mujer o niño, en algunos lugares también se señalaba la clase social.

Toques de protección contra las tormentas. Se realizaban toques para evitar que las tormentas llegaran con fuerza o evitar su presencia. Hoy tenemos las alarmas por colores.

Toques extraordinarios. Cuando iba un obispo de forma pública a una iglesia, cuando llegaba el rey o el emperador. Nunca para el señor temporal. Si se celebraba en la ciudad un Sínodo diocesano, estaban obligadas a tocar todas las campanas la víspera. Otros toques. Estos estaban en función de las distintas costumbres de los lugares disponiendo cada uno de su propios sones específicos.

Había también momentos en los que las campanas tenían que callar. Desde el Jueves Santo hasta el Sábado Santo. También cuando las ciudades quedaban castigadas sin entierros eclesiales o culto por haber quedado en entredicho. A esto se le llamaba “tiempo de entredicho”. A veces una campana tañía para recordar a la población la desgracia en que había caído.

Cada uno de lo tañidos de campana recibía un nombre, amplio vocabulario para diferenciar los sones.

A rebato: Es un toque general y desorganizado que avisa de algún peligro grave.

Angelus: Se mantiene hoy. La versión más extendida consiste en tres golpes de campanas más un grupo final de 9, 12 0 33 golpes. Se tocaba a la 6 de la mañana, a las 12 y a las 6 de la tarde. Su origen se remonta al siglo XIII con la pretensión de recordar el momento de la Anunciación de María.

Animas: Se ejecutaba a la puesta del sol. Es un momento de oración, en especial por las almas del purgatorio. Un modo de no olvidar a los fallecidos que pudieran necesitar de la ayuda de los vivos para acceder al reino de los cielos.

Clamor: Un toque pausado realizado la noche de ánimas en la antiguedad.

Concejo: Se ejecutaba desde la campana del concejo, con un sonido característico y diferenciable.

Difuntos: En muchos casos se ejecutaba durante el camino hacia el cementerio.

Fuego: Es un toque específico.

Queda: Realizado por una sola campana, marca el final del día y el cierre de las puertas.

Repique: Toque alegre a ritmo vivo propio de los días festivos. Señala el comienzo de los oficios.

Nublo: En tiempos próximos a la recogida de los productos del campo y existe peligro de tormenta los vecinos pedían se realizara este toque con el fin de ahuyentar y dispersar las nubes antes de que descargen el temido granizo.

Vísperas: Un toque para llamar a los oficios el día de la víspera de las Fiestas Mayores de la Iglesia.

Algunos sones en el siglo XVI que han desaparecido por circunstancias evidentes:

Para abrir y cerrar las puertas de la ciudad.

El toque que indicaba el comienzo y el final de la jornada. Estaba prohibido trabajar con poca iluminación, que hubiera movimientos fuera para poder identificar la llegada de extraños, amigos o enemigos.

Había un toque que prohibía andar por las calles sin antorcha.